¿Cómo funcionan los satélites en órbita terrestre baja (LEO)?
Los satélites LEO operan mucho más cerca de la Tierra que los sistemas de satélites tradicionales, como los satélites geoestacionarios (GEO), que orbitan a unos 35 786 km.
Debido a esta proximidad, los satélites LEO ofrecen importantes ventajas de rendimiento en materia de conectividad:
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Menor latencia (tiempo de propagación de la señal reducido)
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Mayor ancho de banda
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Comunicación más ágil, casi en tiempo real.
A diferencia de los satélites GEO, que permanecen fijos sobre un único punto de la Tierra, los satélites LEO se desplazan rápidamente en órbita. Operan en grandes constelaciones coordinadas, lo que garantiza una cobertura global continua mediante el traspaso de conexiones entre satélites.
En el contexto del IoT (Internet de las cosas), los satélites LEO amplían la conectividad a dispositivos situados fuera del alcance de las redes terrestres, como las de 4G, 5G y la infraestructura de fibra óptica.
