La conectividad LTE se remonta a principios de la década de 2000 y fue impulsada por el rápido avance del mercado de los teléfonos inteligentes. El sector de las telecomunicaciones se dio cuenta de que, para que los usuarios pudieran sacar el máximo partido a funciones que exigen muchos datos, como la transmisión en alta definición y los juegos, las actuales redes de tercera generación (3G) necesitarían una actualización.
Como su nombre indica, LTE supuso una evolución de la tecnología de red existente en lugar de construir una infraestructura completamente nueva:
- Ofrece un ancho de banda considerablemente mayor que el 3G, lo que permite un acceso mucho más rápido a los contenidos y las aplicaciones.
- También tiene menor latencia, lo que aumenta el rendimiento de las aplicaciones sensibles al tiempo, como el streaming de vídeo.
- La penetración de la señal también es más fuerte que la de 3G, lo que se traduce en una mejor cobertura en interiores.
- Las velocidades de datos de LTE pueden ser hasta 15 veces más rápidas que las de 3G. Una nueva versión de LTE (LTE-A) ofrece velocidades de datos aún mayores, llegando a ser tres veces más rápido que la versión de LTE original.