Un marco informático centralizado tradicional se compone de dos elementos principales. En la periferia, hay múltiples puntos finales cuyo trabajo principal es capturar datos y actuar sobre las instrucciones. Los datos de estos dispositivos periféricos se transmiten hacia y desde el segundo elemento del marco: un servidor central. En este servidor es donde tiene lugar prácticamente todo el trabajo pesado del sistema, es decir, donde se procesan, consolidan, analizan y actúan los datos.
El edge computing implica un enfoque distribuido en lugar de centralizado. En lugar de que todas las actividades de computación tengan lugar en un servidor central, el mayor número posible de tareas de procesamiento tienen lugar en la periferia, lo más cerca posible de la fuente de datos. Al tener lugar más computación en el borde de la red, se reduce la necesidad de contacto a larga distancia entre los dispositivos periféricos y el servidor central.