A diferencia de los dispositivos tradicionales del Internet de las cosas (IoT), los dispositivos wearables plantean retos de diseño únicos.
Los fabricantes deben encontrar el equilibrio entre:
- Tamaños reducidos
- Requisitos de autonomía de la batería
- La conectividad continua
- Despliegue global
- Requisitos de seguridad y privacidad
- Escalabilidad de los dispositivos.
Una estrategia de conectividad adecuada es esencial para ofrecer una experiencia de usuario fiable, al tiempo que se fomenta la innovación de productos y el crecimiento a largo plazo.
