M2M describe la interacción de máquinas físicas. En casi todos los escenarios M2M, las máquinas están equipadas con sensores, es decir, dispositivos que pueden recoger algún tipo de información de su entorno físico. Una vez recogida esta información, esas máquinas tienen la capacidad de responder a ella de una manera específica y comunicar lo que está ocurriendo a otros dispositivos.
Un ejemplo es el mantenimiento predictivo, en el que los sensores de los equipos industriales pueden identificar e informar de los fallos. En función de las capacidades del dispositivo o de la aplicación de software basada en la nube, se puede realizar una acción de seguimiento, como programar una reparación o pedir un componente de sustitución.
El seguimiento de activos es otro caso de uso popular. Con una combinación de GPS y sensores ambientales, se puede utilizar la tecnología M2M para controlar tanto la ubicación exacta como el estado físico de los artículos en movimiento.
Para las empresas, algunas de las mayores ventajas de la tecnología M2M son la posibilidad de medir y aumentar la productividad, reducir la ineficacia y detectar con antelación posibles riesgos y problemas.